EDGARDO ANTONIO VIGO (La Plata - Argentina 1928 - 1997)

ALGUNA OTRA PROPUESTA ALTERNATIVA (1997)

Edgardo-Antonio Vigo

Respuesta de Vigo ante la convocatoria de Huelga de Arte 2000-2001 publicada en P.O.BOX

Cuando recibí el ejemplar del “P.O.BOX” que invitaba a “UNA HUELGA DE ARTE”, reconozco que me brotó nuevamente, toda aquella fuerza de una juventud ya transitada. Es que me pareció -valorando el grado de alta dinámica que la propuesta contiene- una reacción planetaria a la relajación de las relaciones del creativo, sus creatividades, con la sociedad. Una relajación que viene de arrastre si sumamos el análisis, de la estructurada “COMUNICACIÓN DE LA OBRA”. Deterioro mayúsculo que testimonia en esta necesidad de quebrar el circuito cerrado en el que se mueven museos, galerías, fundaciones, críticos e historiadores del arte. Posteriores números del “P.O.BOX”, hicieron conocer disímiles criterios de como encarar esta rebelión pacífica. Sin embargo, reconozco, lo que más me hizo reflexionar fue, el artículo de Clemente Padín. Su visión periférica y de países tercermundistas -nos referimos concretamente a Latinoamérica- se opuso a la huelga y por lo contrario propuso incentivar nuestras producciones, así como canalizarlas fuera del circuito. Una superproducción que obliga a buscar espacios y, una acumulación planificada, a los fines de entorpecer la circulación” a la que nos acostumbran los que abogan por un arte institucionalizado, correcto, lavado, aséptico, que apunta a un vaciamiento de los reales valores.

La realidad Latinoamericana, conocida por mí, por pertenecer a estos límites, expresada en legítima postura y pesadas razones citadas por Padín, promovieron en mí un estado de duda, en relación a mi primera postura de apoyo a la huelga. Esta nueva situación, me hizo meditar más profundamente acerca de la posición que hasta ahí, había tomado. Tampoco quedé conforme en plantear como una opción definitiva estas propuestas de “huelga o paro a la japonesa”.

Así he llegado a esta primera conclusión: creo que ni una ni otra deben ser las definitivas actitudes a tomar. De última, acepto que ambas pueden ser parte de un “paquete de medidas intermedias” a decretarse, y que testimoniarán un “PROCESO DE LUCHA”, que considero más rendidor que las espectaculares medidas límites. Éstas serán una especie de cocktail, que surgirán en el debate. Apuesto así, a un diálogo enriquecedor y admito, que se puede correr el riesgo que las disidencias las aborten. Yo creo, que en esta oportunidad las “actitudes” son distintas y, por el contrario apuesto a que cada una de las propuestas cotejarán con las ya expresadas, y de la conmoción producida por nuevos aportes, enriquecerán una definición futura.
Si minimizamos el tema, simplificando al tomar una medida a veces sin retorno, nos daría la satisfacción que tiene todo aquel que lucha, pero creo firmemente que las cosas hoy se presentan mucho más álgidas y peligrosas por esa “institucionalización” del poder culturoso, que ha creado múltiples adeptos y pretenden convertir en verdad muchos sofismas. Los apresuramientos deben ser contenidos y en esto baso mi propuesta. Reiterando el no descarte de la huelga o el trabajo incentivado, sumo la vigilia que deberá ser conducta futura en cuanta manifestación se produzca, tendiente a consolidar el frente que pretendemos construir. Reinstalar la problemática del papel del creativo frente a la sociedad. El destino incierto de nuestras obras, las denuncias de estructuras despóticas, los niveles de prestigio y jerarquías, basadas en leyes caprichosas, la necesidad de poseer nuestros propios medios - la prensa “alternativa” es un ejemplo- cuestionar los principios analíticos de valoración de una obra y la búsqueda de introducir en el mercado políticas paralelas y de choque, sobre todo; privilegiar el análisis de cuál es el papel en la sociedad actual, de cuál es y será el destino de nuestros productos. Arrastramos, una discusión demorada en relación a como encarar nuestra comunicación con el entorno. No debemos temer el riesgo que implica mover el tablero. Por el contrario “el silencio cómplice” a estas cuestiones solo dieron respuestas pasajeras y discontinuas. Pensamos que actualizar la discusión en este nivel no es paralizar nuestra acción. Tengamos la humilde y modesta actitud de no volver a apostar a la demora. Ésta, sobrelleva un “esconder”  cuando en realidad precisamos blanquear el acercarnos a las verdaderas problemáticas ciertas.

La Plata (Argentina), abril del 2000-3